24 de julio de 2025

El proceso de fabricación de conductos para la extracción de humos

La fabricación de conductos para la extracción segura de humos y gases es un elemento fundamental de seguridad, tanto en el entorno doméstico como en muchos otros lugares.

Para proteger la habitabilidad de espacios como un salón con chimenea, un restaurante, una cocina industrial, un edificio de oficinas, un laboratorio donde se trabaja con productos químicos o una comunidad de vecinos, las soluciones de extracción deben estar diseñadas y fabricadas siguiendo unos criterios específicos en cada caso: materiales, formas, grosores de los conductos, procesos de sellado, ensamblaje de secciones, aislamiento, resistencia a diferentes niveles de temperatura, cumplimiento de las normativas locales y otra serie de factores que garantizarán la eficiencia necesaria en cada aplicación.

Con más de 15 gamas de productos para la extracción de gases y humos, y uno de los catálogos de referencias más extensos de Europa, en este artículo recogemos la experiencia de Convesa para ayudarte a elegir conociendo en profundidad los sistemas de fabricación que marcan la diferencia entre un conducto y otro. Y, en consecuencia, entre una instalación correcta y una con todas las garantías para la satisfacción de tus clientes.

Fabricar “seguridad” para la extracción de humos.

Asegurar la calidad del aire y la seguridad en entornos familiares y profesionales. El propósito de un sistema de extracción de humos bien fabricado e instalado es tan sencillo como ese, facilitando la eliminación de gases contaminantes en el espacio habitable y garantizando así la seguridad y la salud de las personas.

La extracción de humos en entornos domésticos.

Disfrutar de una agradable chimenea en una vivienda unifamiliar o en una casa de campo debe conllevar, de modo inseparable, disfrutar de un sistema de extracción que evite dos posibles resultados indeseados:

  • La acumulación del CO2 producido por la combustión, el principal riesgo que debe ser evitado ya que puede tener consecuencias muy graves para la salud y, además, su presencia no es reconocible mediante la vista o el olfato.
  • La expansión de olor a humo por la vivienda, un efecto que, aunque menos grave, es más tangible y puede llegar a reducir considerablemente la habitabilidad de la vivienda.

Un sistema que garantice la evacuación de gases y humos es también imprescindible para la seguridad del hogar cuando se utilizan otros modelos de calefacción, como pueden ser infiernillos de carbón, catalíticas o similares. En estos casos, que dan lugar a numerosos accidentes domésticos cada año, es de vital importancia contar en la vivienda con conductos y soluciones de evacuación de gases que complementen la ventilación natural del espacio.

Del mismo modo, las cocinas necesitan contar con sus propios conductos de extracción, optimizados con mecanismos de presión positiva o tiro forzado que garantizan el flujo de los humos de cocción y de los gases de combustión hacia el exterior de la vivienda.

La extracción de humos en oficinas.

Tan importante como el entorno doméstico es el espacio laboral en el que transcurren buena parte de las horas del día. Aunque los elementos de riesgo en muchos casos no son los mismos que en el hogar, ya que los sistemas de climatización de oficinas suelen ser comunitarios o mediante aparatos de aire acondicionado y bombas de calor, la mayor acumulación de personas en estos lugares conlleva una vigilancia especial y un cumplimiento de la normativa vigente en cuanto a los sistemas y conductos de extracción de gases:

  • Extracción de humos en caso de incendio, que debe contar con conductos de alta resistencia al fuego y una alta capacidad de absorción.
  • Evacuación de gases en caso de emanaciones tóxicas, como pueden ser las provocadas por el mal funcionamiento de sistemas informáticos o maquinarias propias de la actividad de la empresa.

A ello hay que sumar las medidas de extracción que sean precisas cuando la actividad de la oficina así lo requiere, como es el caso de centros educativos, laboratorios, talleres o empresas que utilizan productos peligrosos.

La extracción de humos en entornos industriales.

Con mayores volúmenes de humos generados, y también con mayores y más diversos riesgos, los complejos industriales suman exigencias que conllevan una fabricación especialmente pensada de los conductos y sistemas de extracción.

Aunque los elementos de riesgo en muchos casos no son los mismos que en el hogar, ya que los sistemas de climatización de oficinas suelen ser comunitarios o mediante aparatos de aire acondicionado y bombas de calor, la mayor acumulación de personas en estos lugares conlleva una vigilancia especial y un cumplimiento de la normativa vigente en cuanto a los sistemas y conductos de extracción de gases:

  • La posible inhalación de sustancias nocivas vinculadas a la actividad como pinturas, disolventes, combustibles u otros productos químicos, que pueden causar problemas respiratorios y otras afecciones de salud.
  • La acumulación de gases contaminantes que puedan afectar tanto a la habitabilidad de los espacios de trabajo como al medio ambiente y posibles poblaciones que rodeen al centro industrial, para lo que se debe tener en cuenta el tipo de conductos necesarios en cada fase del proceso de limpieza y cumplir escrupulosamente las normativas legales y los protocolos de responsabilidad social de la compañía.
  • La prevención de incendios evitando la acumulación de partículas inflamables en el aire, así como la evacuación urgente de humos en el caso de que tenga lugar un accidente.
  • La garantía de un ambiente interior sano y limpio, combatiendo la formación de malos olores y de aire viciado, y protegiendo así tanto la calidad laboral de los trabajadores como su salud.

Materiales para la fabricación de conductos de extracción.

Como hemos visto, cada espacio, uso y riesgo implica un tipo de conductos fabricados con los materiales más adecuados. La selección de estos materiales y su gestión durante la fabricación se convierte, por tanto, en una cuestión de especial relevancia a la hora de garantizar la eficacia y durabilidad del sistema de extracción de humos. ¿Pero qué materiales son y qué diferencias nos aportan?

Acero inoxidable.

El acero inoxidable es un material muy robusto que suma numerosas ventajas para su utilización en la fabricación de tubos de extracción. Es muy resistente a la corrosión en entornos hostiles donde se gestionan vapores químicos o húmedos. También está preparado para soportar altas temperaturas sin sufrir deformaciones, y aporta una larga durabilidad reduciendo el coste de mantenimiento y de reposición a largo plazo.

Además, el acero inoxidable nos ofrece a los fabricantes una gran versatilidad para producir conductos de diferentes grosores de capa y acabados. Por ejemplo en Convesa contamos con diversas soluciones que se adecúan a un uso optimizado en diferentes proyectos:

  • El acero de 0,4 o 0,5 mm de espesor, dependiendo del diámetro, que utilizamos en los conductos INOX 316L-BI de pared simple aporta tubos ligeros para aplicaciones de entubados, ventilación, secaderos y similares.
  • En instalaciones en las que se requiere evitar la pérdida de calor provocada por el “puente térmico”, la amplia gama de soluciones Convesa AVANT está fabricada con dos capas de acero inoxidable y una intermedia de lana de roca que actúa como aislante. De esta forma, la transmisión de calor hacia el exterior del conducto se reduce aumentando la eficiencia y la seguridad del sistema.
  • El acero inoxidable también puede adquirir la flexibilidad necesaria mediante el diseño en espiral de doble capa fina característico de los conductos flexibles Convesa INOX-IF. De este modo, el conducto puede presentarse en rollos fáciles de cortar para crear las secciones necesarias in situ, y es el más adecuado para instalaciones con curvas o recorridos complejos donde no puede montarse un conducto rígido.

Acero pintado.

Para escenarios más exigentes la gama Convesa VD emplea un acero de alto grosor, y sus 2 mm de capa combinados con un acabado resistente a altas temperaturas proporcionan la capacidad y resistencia habituales en estufas de combustibles sólidos como leña o carbón.

Acero galvanizado.

El acero galvanizado es uno de los materiales más utilizados en la fabricación de conductos para sistemas de extracción. Su recubrimiento de zinc proporciona una excelente resistencia a la corrosión provocada por determinadas partículas que contiene el humo, y resulta ideal para ambientes donde no se prevé una alta acumulación de humedad. Por eso este material es especialmente adecuado para aplicaciones en cocinas industriales y talleres, donde la exposición del conducto a grasas y partículas corrosivas es más habitual.

Acero vitrificado.

Con unas prestaciones superiores al acero galvanizado, el acero vitrificado cuenta con un recubrimiento que suma mayor protección al sistema, más facilidad de limpieza y un acabado más estético como es el caso del negro mate de Convesa VB, el preferido por los diseñadores de interiores para integrar estufas de combustibles sólidos en la decoración del hogar.

Aluminio y polipropileno.

Tanto el aluminio como el polipropileno, generalmente con acabado lacado en blanco, son materiales que aportan más ligereza a determinados proyectos de extracción de gases. Su uso es muy habitual por tener un coste inicial más bajo que el acero, aunque su mantenimiento requiere de una mayor inversión en el largo plazo. Estos materiales los utilizamos en Convesa para ofrecer conductos asequibles en pared simple y coaxial.

El proceso de fabricación y preparación de conductos de extracción de humos.

Conociendo ya la variedad de materiales que se pueden elegir, la fabricación de conductos de extracción es un proceso meticuloso que debe garantizar la correcta eliminación de humos y partículas nocivas, así como una metodología de instalación que sea lo más sencilla posible sin restar seguridad al sistema. Este proceso incluye varias etapas:
1. Diseño y planificación.
En esta primera fase es esencial comprender, además de otras consideraciones estéticas y funcionales, las necesidades específicas del sistema en el que van a funcionar los conductos. La ubicación, las medidas del espacio en el que se va a actuar, el tipo de combustible en casos de calefacción, el tipo de uso en caso de extracción de otros gases, las condiciones climáticas esperadas a lo largo del tiempo, las posibilidades de almacenaje y logística y, por supuesto, las normativas aplicables según el lugar y la actividad, son criterios esenciales a la hora de acometer el diseño y planificación en la fabricación de cada conducto.

2. Fabricación del tubo.
Dependiendo del material, la fabricación del conducto implica distintos procesos industriales adaptados a sus propiedades físicas. En el caso de conductos de acero inoxidable se utiliza el proceso de “formado por conformado en frío”, en el que se curva una lámina de acero plana y se cierra mediante soldadura longitudinal produciendo así un tubo de sección circular. En el caso de conductos de polipropileno se emplea habitualmente el sistema de extrusionado, en el que el material fundido es impulsado a través de un molde con la forma de las paredes del tubo. El aluminio, por su parte, puede ser moldeado también por extrusión del material fundido o por conformado a partir de chapa con su posterior soldadura longitudinal. 

3. Corte y conformado de conductos.
Según el diseño de cada pieza, los conductos deben someterse a procesos de corte y conformado para asegurar la funcionalidad de cada sección y elemento del sistema. Aparte de las secciones tubulares, el sistema de extracción necesitará también de codos, juntas, remates, etc., que requieren una fabricación precisa y controlada para asegura que encajen a la perfección. Además, algunas soluciones como los conductos de doble pared con capa térmica intermedia, o los tubos coaxiales, implican pasos adicionales en su fabricación.

    Instalación de conductos de extracción de humos.

    La correcta instalación de sistemas de extracción de humos es fundamental para garantizar su eficiencia y seguridad, y una excelente instalación es la mejor garantía para poner en valor un excelente proceso de diseño y fabricación. ¿Cuáles son los dos puntos esenciales para llevar a cabo esta instalación de forma adecuada?

    • Una preparación adecuada del lugar de la instalación: Limpiar el espacio, marcar el recorrido que tendrá el conducto, verificar la accesibilidad para las inspecciones y el mantenimiento y, ante todo, contrastar que el espacio cuenta con los requisitos establecidos por la normativa.
    • Un montaje adecuado del sistema: Fijación de los soportes necesarios para asegurar los conductos, ajustar las longitudes de los tubos según el diseño preciso, asegurarse que todas las piezas ajustan y quedan selladas de forma segura, y confirmar que la colocación de ventiladores, rejillas y otros elementos cumplen su función a la perfección.

    Uno de los objetivos en la fabricación de conductos para la extracción de gases y humos es, precisamente, facilitar la labor de la instalación. Cuanto más sencilla es la instalación, más garantías tenemos de que el sistema funcione con total seguridad y eficiencia, durante más tiempo.

    Este es uno de los motivos por los que en Convesa realizamos una investigación continua que nos lleva a aportar innovaciones como el sistema exclusivo de montaje FitSystem.

    Sencillez, alta calidad desde la fabricación y soluciones adaptadas a cada uso, idea y cliente. Si quieres contar en tus proyectos con el asesoramiento de una marca de conductos con más de 50 años de experiencia, nuestro equipo de expertos está preparado para estudiar a tu lado la mejor solución.

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