Durante los últimos 40 años, la normativa española sobre la extracción de humos, amparada por las diversas regulaciones de la Unión Europea, se ha consolidado como una de las más avanzadas del mundo.
Combinando la protección de los edificios, las personas y el medioambiente, una correcta extracción de humos es esencial para garantizar la seguridad en espacios residenciales, comerciales e industriales. Y su eficacia para lograrlo radica en contar con unos sistemas bien diseñados, materiales certificados y el trabajo integrado de equipos expertos.
En Convesa lo sabemos bien, porque llevamos más de 50 años creando soluciones técnicas que, adelantándose a cada legislación, aseguran el cumplimiento de los estándares más exigentes de resistencia, durabilidad, acceso al sistema de extracción, e incluso los criterios necesarios para reducir el riesgo de incendios y facilitar la intervención en caso de emergencia, como es el caso de los conductos EI30 y EI120.
Desde esa experiencia, pero también desde nuestra vocación por seguir innovando cada día, en esta guía te ofrecemos un repaso de los aspectos normativos más importantes para desarrollar proyectos seguros en tus sistemas de extracción.
La importancia de la extracción de humos en la seguridad y la calidad del aire.
El aire que respiramos en los interiores de los edificios determina el bienestar y la salud de las personas, así como la integridad de las instalaciones. Mantener una atmósfera limpia y libre de contaminantes importa. Y requiere soluciones técnicas avanzadas que vayan más allá de la simple ventilación: la gestión proactiva de gases y partículas en suspensión es fundamental para prevenir la mayoría de los riesgos sanitarios y estructurales derivados de la generación de humos, asegurando que los espacios residenciales y laborales cumplan con los estándares de habitabilidad más exigentes.
Un sistema bien dimensionado y perfectamente normalizado actúa como el primer nivel de defensa contra la acumulación de toxinas. Tanto los humos generados por la cocción, como por los procesos térmicos y químicos industriales o los materiales de construcción, contienen gases, partículas finas y compuestos volátiles que, si no se conducen eficientemente al exterior, pueden derivar en problemas respiratorios graves. La higiene del ambiente interior depende directamente, por tanto, de la capacidad del equipamiento para capturar y expulsar estos agentes nocivos, evitando su recirculación.
Esta capacidad, aparte de la evidente protección de la salud, deriva en otros beneficios que mejoran nuestra calidad de vida en casa y en el trabajo:
- Eliminación eficaz de olores persistentes que pueden adherirse a telas y superficies.
- Prevención de la condensación y el exceso de humedad en muros, suelos y techos.
- Disminución del riesgo de proliferación de mohos y ácaros en el entorno interior.
- Mejora de la concentración y el rendimiento cognitivo en espacios de trabajo y estudio.
¿Cómo protege la calidad del aire la normativa sobre extracción de humos?
La normativa actual exige que las instalaciones de extracción de humos cumplan con parámetros estrictos de resistencia, caudal y presión. No cumplir con estos requisitos no solo compromete la seguridad de los ocupantes, sino que también conlleva sanciones legales y responsabilidades civiles, si llegan a producirse incidencias sobre la salud.
Por ello, la inversión en una tecnología de extracción de humos eficiente y normalizada se traduce directamente en una mayor seguridad jurídica y operativa, tanto para los propietarios como para gestores de edificios, viviendas y empresas.
Por otra parte, en entornos en los que se generan humos específicos como las cocinas industriales o los hornos y talleres de soldadura, la capacidad de extracción debe ser proporcional al volumen de emisiones. Un diseño hidráulico adecuado evita turbulencias que podrían dispersar los contaminantes antes de ser capturados, de modo que la ingeniería del sistema debe priorizar la proximidad al foco de emisión, maximizando la captación primaria y reduciendo la distancia de transporte de los gases nocivos.
La durabilidad de los conductos también juega un papel vital en la calidad del aire a lo largo del tiempo, y así lo constata la normativa vigente. Los materiales que se degradan con el calor o la grasa acumulada pueden liberar partículas secundarias y perder su estanqueidad. Por ello, el uso de acero inoxidable de grado industrial, en las zonas de contacto con humos calientes, es indispensable para mantener la higiene a corto, medio y largo plazo. Para proyectos de este tipo, te invitamos a contactar con el equipo de Convesa y valorar la utilización de tubos en acero inoxidable AISI 316L y AISI 304 de las gamas Convesa AVANT, Convesa INOX BI y BJ, Convesa VB y VD, o las soluciones de tubos coaxiales y conductos flexibles de la marca.
Y cuando hablamos de empresas, con independencia de su sector de actividad, la prevención de riesgos laborales incluye obligatoriamente el control de la atmósfera de trabajo. Los empleadores están obligados a garantizar condiciones que no pongan en peligro la salud ni el confort de los trabajadores. Por tanto, la instalación de puntos de extracción localizados en las estaciones de trabajo es una medida técnica clave para cumplir con la legislación de prevención de riesgos laborales, minimizando la exposición a ambientes tóxicos y gases de combustión.
En definitiva, la elección de componentes de extracción certificados garantiza, a la vez, la eficacia real del sistema y su cumplimiento normativo. Desde instalaciones residenciales de bajo riesgo, hasta conductos y uniones que deban superar las pruebas más exigentes de resistencia al fuego en industria, o las de estanqueidad en laboratorios químicos, cada proyecto debe atender a sus criterios normativos, priorizando siempre la seguridad y la calidad en cada elemento y sección del conducto.
Fundamentos técnicos de los sistemas de extracción de humos.
La eficacia de cualquier instalación de extracción depende de una ingeniería precisa que integre la mecánica de fluidos, el comportamiento de los materiales y la resistencia a la corrosión y las altas temperaturas. No se trata simplemente de mover aire, sino de gestionar flujos complejos bajo condiciones extremas.
Todos los componentes, en consecuencia, deben trabajar en armonía para garantizar que la presión se mantenga estable y que la evacuación de los gases sea eficiente. En ello impactan cuatro fundamentos básicos que todo sistema de extracción debe cumplir:
- El dimensionamiento correcto del trazado para evitar pérdidas de carga, y del ventilador de tiro forzado para compensarlas cuando sea preciso.
- La selección de materiales con la clasificación normativa correspondiente, según el uso y ubicación del sistema de extracción. En este aspecto se incluyen los modelos más resistentes para instalaciones con riesgo de incendio, como son las gamas certificadas Convesa EI30 y Convesa EI120, que evitan la propagación del fuego durante el tiempo necesario para garantizar la intevención de los equipos de extinción.
- El diseño de conductos que minimicen la resistencia al paso del aire por su interior, evitando además la acumulación de partículas que puedan afectar al flujo de los gases.
- La integración de elementos de captación eficientes en el punto de origen, y de evacuación en la sección final del sistema, para evitar daños en azoteas y fachadas de los edificios.
Importancia del mantenimiento preventivo para la eficacia de la extracción de humos.
En Convesa nos gusta insistir en que la limpieza periódica de los sistemas de extracción no es solo una cuestión estética, sino una necesidad ineludible para la seguridad.
Por ejemplo, la grasa depositada en las superficies internas de las campanas y los conductos es altamente inflamable. Y la acumulación de micropartículas corrosivas a lo largo del sistema puede provocar el deterioro progresivo de la instalación, con el consiguiente riesgo de fugas peligrosas. Por ello, las normativas exigen limpiezas regulares por parte de empresas especializadas.
En muchos casos, además, se requiere que los conductos tengan acceso para la inspección y la limpieza mecánica. Un mantenimiento riguroso asegura que el sistema siga operando con la eficiencia original, y que los riesgos derivados de una acumulación de gases se minimicen.
En este sentido, es clave consultar con profesionales para establecer un calendario de mantenimiento ajustado a la carga de trabajo de las instalaciones, sumando así más seguridad a un sistema certificado y normalizdo.
Como valor añadido, la longevidad de un sistema de evacuación de gases depende, directamente, de la rigurosidad con la que se ejecuten estas labores de inspección y limpieza periódica. Esto hace que, para garantizar que la instalación cumpla su función vital durante todo su ciclo de vida, sea fundamental adherirse a protocolos de mantenimiento estrictos y adaptados a cada tipo de uso:
- Inspección visual periodica de las uniones y juntas para detectar fugas de gases tóxicos.
- Limpieza mecánica profunda en cocinas de alto rendimiento.
- Verificación del estado de las válvulas de tiro automático y los disparadores de extinción, cuando forman parte del sistema.
La vigilancia normativa en el cuidado de sistemas de extracción de humos industriales.
Cuando se trata de entornos industriales, en los que los humos pueden contener una mayor concentración de partículas corrosivas o abrasivas, el desgaste de los materiales se acelera.
Los tubos del sistema de extracción deben revisarse cuidadosamente, para detectar puntos de debilitamiento estructural que puedan comprometer su clasificación, su cumplimiento normativo y, especialmente, su eficiencia.
Un conducto corroído o agrietado pierde su capacidad de contención, permitiendo que el calor extremo, incluso el fuego directo, puedan atravesar zonas que deberían permanecer estables. Por tanto, la durabilidad está ligada no solo a la elección de materiales adecuados y al diseño correcto del sistema, sino también a su conservación continua en todo el ciclo de vida.
En muchos de los casos, la extracción de humos en instalaciones industriales requiere la utilización de conductos resistentes al fuego, como parte esencial de las medidas anti-incendios del complejo. En estos casos, la normativa exige que los componentes pasivos de protección, como los sellados en las uniones, mantengan sus propiedades químicas intactas. Son materiales que se expanden con el calor para sellar las grietas, pero su eficacia depende de que no hayan sido dañados por vibraciones o impactos durante sus continuos años de operación.
En todos los casos, sustituir piezas dañadas inmediatamente evita que un pequeño fallo se convierta en una vía de contaminación tóxica en los espacios habitables, e incluso de propagación de las llamas entre plantas cuando se trata de un sistema pensado para estructuras protegidas contra incendios.
Aspectos más relevantes de la normativa sobre extracción de humos en España.
La normativa española sobre extracción de humos no se concentra en una única disposición, sino que combina diferentes reglamentos técnicos cuyo objetivo común es garantizar la seguridad de las personas, la protección frente a incendios, la calidad del aire interior y la correcta evacuación de los productos de la combustión. Por ello, cualquier proyecto debe analizarse de forma integral, atendiendo tanto al uso del edificio como a las características específicas de la instalación.
Uno de los documentos de referencia es el Código Técnico de la Edificación (CTE), especialmente a través de los Documentos Básicos de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI) y Salubridad (DB-HS). Estos establecen las condiciones que deben cumplir los sistemas de evacuación para limitar la propagación del fuego y del humo, así como los requisitos relacionados con la ventilación y la calidad del aire en los edificios. Su aplicación resulta imprescindible tanto en obra nueva como en numerosas intervenciones de rehabilitación.
Junto al CTE, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) regula las instalaciones destinadas a garantizar el bienestar térmico y la higiene de los usuarios. Entre otros aspectos, fija criterios para el diseño, ejecución, mantenimiento e inspección de las instalaciones térmicas, además de establecer las condiciones que deben cumplir las chimeneas y los sistemas de evacuación de los productos de la combustión. El reglamento también remite a distintas normas UNE para acreditar el cumplimiento de las prestaciones técnicas exigidas.
En el ámbito de los conductos metálicos, cobran especial importancia las normas UNE-EN 1856-1 y UNE-EN 1856-2, que definen los requisitos de fabricación, clasificación y marcado CE de las chimeneas metálicas, así como la norma UNE 123001, utilizada como referencia para seleccionar la designación adecuada de cada sistema según su aplicación. Estas certificaciones permiten verificar parámetros esenciales como la resistencia a la temperatura, la corrosión, la presión de trabajo o el comportamiento frente al fuego.
Además, conviene recordar que cada comunidad autónoma y cada ayuntamiento pueden establecer exigencias complementarias relacionadas con licencias, ordenanzas urbanísticas o condiciones ambientales.
Por eso, contar con el asesoramiento de profesionales especializados en el diseño y la fabricación de conductos de extracción de humos resulta de gran ayuda para garantizar la seguridad de cada proyecto, así como para la obtención de las licencias relacionadas. En Convesa ponemos esos profesionales a tu disposición, acompañándote para acertar en cada decisión a lo largo de todo el proceso. Te invitamos a conocer a tu equipo en https://convesa.es/contacto/.